sábado, 3 de diciembre de 2011

Regalo palabras en la red

Mis seguidores son ficticios y yo, un ser extraviado. Algunos fruncen el seño al leer mis oraciones sin fórmula alguna, sin sentido, con una rima recurrente, con la falta ortográfica que le falta el respeto al texto y al posible lector que llega perdido.

Además, mis personajes me odian, los juzgo en mi mente, los callo, nos enfrentamos, nos dejamos con la palabra al viento.

Regalo palabras en la red, es la verdad. Debería ponerles precio. No, mis palabras no tienen un precio exacto.

Amo la casa ausente, llena de sombras cuando mis ojos descienden rendidos.

¿El silencio?

Nunca hay silencio en una casa que se llena de ecos.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Tiene tiempo que no tomo la hoja para escribir, quizá es miedo a la crítica o que no tengo mucho que decir, no lo sé, pero a veces uno debe enfrentarse a ciertos aspectos para poder continuar con otras labores ¿Por qué? Es simple, desde que dejé de escribir no dejo de pensar en el papel, es como si varias ideas quisieran salir de pronto, pero algo las detiene, una barrera; posiblemente diría algún psicólogo que tuve un suceso traumático con la hoja en blanco, sin embargo el único trauma que tengo con este objeto de inspiración es el hecho de que al verlo se borran las palabras, lo curioso es que en estos momentos no sucede: Usted, mi querido lector, se encuentra leyendo estas palabras.

domingo, 29 de mayo de 2011

Morir, antes de que el vacío nos embriague, antes de que los rostros se desvanezcan y recen las ultimas plegarias.

No puedo hacer mas, no puedo contagiarme de una sombra tras otra que persigue y rompe y destruye los mundos que dentro se han creado. No puedo converger con el fuego de las vírgenes que añoran la soledad que no perece y que albergan mis palabras.

El mar cae con fuerza, el pecho arde, asfixia; lágrimas se tornan bajo el rostro. Yo no soy nada, sólo una mascara que transita por las calles, sombra, fantasma, un títere con los hilos rotos.

Tú sonríes, yo no sonrío, deja que la muerte caiga sobre mis hombros. Permite que mi sombra se desvanezca, que silencie los ciclos que le persiguen.

He aquí la locura, llena de gracia que desprende desde el fondo del pasado, que no pertenece a nadie, solamente al silencio que le espanta las ansias, la nostalgia, la pena que hiere, que ha sembrado la esencia de mis dedos.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Despertaron mis pensamientos.
Su nombre.
La noche deja caer rayos de luna que convierten la oscuridad en sombra permanente.
Esta vez no.
Se ilumino su sonrisa. El frío se transporta a través de la puerta.
-es temprano
-nunca es temprano- respondió
Seguí recostada observando el techo.
-hoy no
-sabes que regresare
-lo se pero hoy no- continúe
Me ve desde la ventana, su sonrisa se esconde en una seriedad inexplicable.
-debemos irnos
-Solo déjame esta noche-

jueves, 9 de diciembre de 2010

Habría...
Habríamos…
No habría silencios incómodos.
(Pesadilla. El tiempo se detiene. Camino al fin.)
Te hemos perdido
Desde hace mucho
No queda nada.
(Sombras. El humo del cigarro se diluye entre lo cotidiano).